Planos antes que promesas
Cada intervención arranca con un levantamiento geométrico y una revisión de la memoria
previa. El comitente y la dirección de obra reciben los planos de detalle con cuantías
de acero y ubicación de cada perno antes de aprobar el vaciado. Si algo no cierra, se
corrige en el plano, no en el obrador.
Dosificación ajustada al clima real
Las fichas de dosificación se ajustan por temporada y por zona. En ampliaciones
industriales con plazos cortos, eso significa controlar aditivos y tiempos de curado
en lugar de forzar el desencofrado. Preferimos correr una jornada el vaciado antes que
comprometer la resistencia de diseño.
Refuerzo sísmico con criterio verificable
En zonas de actividad sísmica moderada, verificamos derivas y nudos a tracción con
planillas de cálculo que el comitente puede auditar. Los anclajes post-instalados se
validan por muestreo durante el montaje, y el protocolo de aceptación se entrega antes
de poner la estructura en servicio.
Montaje por fases, sin detener la operación
Cuando la obra se ejecuta sobre una planta en funcionamiento, el plan de izaje y el
secuenciado de fases se coordinan con la dirección de obra. Es más trabajo previo,
pero evita paradas no previstas y deja registro fotográfico de cada nudo intervenido.
Si querés ver cómo aplicamos esto en un caso concreto,
revisá el perfil del estudio o
coordiná una visita técnica a planta.